viernes, 14 de mayo de 2010

Políticos y medios desdeñan la fe, se queja Benedicto XVI

En el encuentro con obispos en Fátima, el Papa asegura que el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo son “los más peligrosos desafíos que hoy se oponen al bien común”.

Benedicto XVI denunció en Fátima que los políticos, intelectuales y profesionales de la comunicación “promueven y profesan una cultura única y desdeñan la dimensión contemplativa y religiosa de la vida”, e intentan “silenciar” la fe en numerosas partes del mundo.
El Pontífice hizo esta denuncia en el encuentro que mantuvo con los obispos portugueses, último acto de su visita al santuario de Fátima, en cuya explanada ofició hoy una misa a la que asistieron más de medio millón de personas.
El obispo de Roma afirmó que los tiempos actuales “exigen” un nuevo vigor misionero de los cristianos, “llamados a formar un laicado maduro, solidario con la compleja transformación del mundo”.
“Se necesitan verdaderos testigos de Jesucristo, sobre todo en aquellos ambientes donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: los políticos, los intelectuales, los profesionales de la comunicación que profesan y promueven una propuesta monocultural, con desdén hacia la dimensión religiosa y contemplativa de la vida”, afirmó el Pontífice.
Lamentó que en esos ámbitos no faltan creyentes “que se avergüenzan y que dan una mano al secularismo, que construye barreras al cristianismo”.
El Papa reconoció a los que, en esos sectores de la sociedad, defienden con valentía y vigor el pensamiento católico, y dijo que para evangelizar es necesario conocer los factores sociales y culturales, valorar las carencias espirituales y promover eficazmente los recursos pastorales.
“Y es que, visto que la fe católica ya no es patrimonio común de la sociedad y muchas veces se ve como una mala simiente, difícilmente se podrá entrar en los corazones con simples discursos o llamamientos morales y menos aún con genéricos llamamientos a los valores cristianos”, aseguró.
Recordando una frase de Juan Pablo II, manifestó que la Iglesia necesita sobre todo de grandes movimientos, corrientes y testimonios de santidad, pero precisó que esas nuevas realidades cristianas deben someterse a la guía de los obispos de sus diócesis.
Condena las bodas gay
Ante las asociaciones caritativas católicas, el Papa volvió a condenar el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo. “Las iniciativas que tienen el objetivo de tutelar los valores esenciales y primarios de la vida desde su concepción, y de la familia basada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, ayudan a responder a algunos de los más peligrosos desafíos que hoy se oponen al bien común”, aseguró.
Benedicto XVI calificó el aborto de “drama” y expresó su “más profundo aprecio” a todas aquellas iniciativas pastorales y sociales que intentan luchar contra los mecanismos socio-económicos y culturales que llevan al aborto, y que defienden la vida, reconciliación y curación de las personas heridas por esa situación.
Tras resaltar la labor que estas instituciones realizan con los pobres, enfermos, detenidos, vagabundos, personas abandonadas, discapacitados, emigrantes o desempleados, entre otros, el Papa manifestó que la Iglesia no está capacitada para dar soluciones prácticas a cada problema, pero sí está dispuesta a ayudar y ofrecer medios de salvación a todos.
Benedicto XVI criticó la “presión de la cultura dominante” a la hora de realizar esa labor caritativa.
“La cultura dominante presenta con insistencia un estilo de vida basado en la ley del más fuerte y beneficios fáciles y atractivos, que acaban por influir sobre nuestro modo de pensar, nuestros proyectos y las perspectivas de nuestro servicio, con el riesgo de vaciarlo de esa motivación de la fe y la experiencia cristiana”, denunció.
En referencia a las asociaciones católicas de ayuda, el Papa señaló que es necesario que se vea clara su orientación y que asuman una identidad.

LA JORNADA

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